

Acabo de oír en la radio que en EEUU se ha armado un revuelo monumental a cuenta de la publicación en la revista Glamour de las fotos de una modelo con “sobrepeso” (80 Kg). Parece ser que la chica ha levantado pasiones y oleadas de simpatía, y la revista se ha visto desbordada de mensajes de felicitación por mostrar mujeres reales.
Como todo este tema del peso me toca muy de cerca (ha sido, es y será la cruz de mi vida), rauda y veloz me he puesto a buscar las fotos en cuestión, e información sobre la ínclita. Pues bien, la muchacha se llama Lizzie Miller, tiene 20 años, resulta que mide 1.80 y, tal y como se aprecia en las fotos, es una preciosidad, con y a pesar de sus mencionados 80 Kg.
Además del hecho ya sorprendente de la publicación de las fotos de una mujer con un cuerpo “normal” (entrecomillo lo de normal, porque considero que está imponente, a pesar del michelín y el generoso muslámen), lo que me ha dejado atónita es que se la presente como una mujer con sobrepeso, cuando su IMC (índice de masa corporal) con esa estatura y ese peso es de 24.69. Es decir, médicamente hablando, lo que se llama Normopeso.
Se habla a boca llena por todas partes de la necesidad de cambiar, por irreales, los cánones de belleza que actualmente imperan, que vender como ejemplo a seguir a mujeres de pesos y constituciones imposibles es absolutamente nocivo para el desarrollo de adolescentes que persiguen ese objetivo a costa de su salud física y mental, que hay que fomentar una belleza natural dentro de patrones normales, la autoestima y blablabla…y yo me pregunto: si el ver en una revista a una mujer con un pequeño michelín es tan excepcional, y además, en el mismo caso, se habla de sobrepeso (cuando no existe tal), ¿cómo pretender que mujeres que estamos en las antípodas de esta chica preciosa (qué decir de las que son portadas habituales), no nos sintamos como piltrafillas y mantengamos la autoestima cuando oímos que una masa corporal de 24.69 es sobrepeso???
Cuesta toda una vida aceptar que, a pesar de posibles variaciones periódicas, casi siempre se estará en el lado oscuro, admitir la imperfección y hacer las paces con uno mismo (y nunca se consigue del todo, siempre queda alguna inseguridad agazapada y dispuesta a hacer la pascua a la primera de cambio), llegar a quererse y pensar que una también puede ser bella de otra manera. Pero mientras sigamos considerando lo excepcional como norma, y poniendo pegas a lo que es normal (24.69 de IMC sobrepeso!!!!!), a muchas (y muchos, obviamente también los hay, aunque casi siempre se hable de mujeres) les queda un duro camino por recorrer, muchas peleas que lidiar y lágrimas que derramar, antes de llegar a cierto nivel de paz.
Olé por la chica, y ojalá sea el principio de algo y sigan saliendo en publicaciones mujeres muuuucho más normales que ella, porque insisto, está cañón!
































