jueves, 3 de septiembre de 2009

SEPTIEMBRE

Septiembre del año pasado fue un mes raro, por agridulce. En Septiembre murió Bego, hoy hace justamente un año (de ahí este post, porque me he acordado mil veces de ella (aunque por supuesto, no solamente hoy) y pocos días después, yo empecé con Aitor. Fueron días de sensaciones contradictorias, una profunda tristeza por la pérdida por un lado, y una tremenda felicidad e ilusión por otra porque había encontrado lo que yo quería. Nunca he tenido tan claro como el día 3 del año pasado y los siguientes que la vida son dos días y que hay que vivir lo que cada momento te da. Y sin duda eso me llevó a no plantearme nada y a lanzarme de cabeza a apostar por una intuición. Jamás me he arrepentido. Sólo siento que ella no llegara a conocerlo, hubieran echado risas, seguro. Y si la puta enfermedad se hubiera quedado quietecita, ella el día 11 hubiera cumplido 41.

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